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Nota realizada por Revista del Ascensor 2014

Nota realizada por Revista del Ascensor 2014
Nota en la Revista del Ascensor nro 123En el mes de mayo de 2014, la Revista del Ascensor se apersonó hasta nuestras oficinas para realizarnos un reportaje acerca de nuestra empresa. En un ambiente cordial, pudimos plasmar no solo nuestra filosofía de trabajo y objetivos, sino también la parte humana que nos guía. Creemos que el trabajo que realizamos va más allá de realizar un servicio. Es brindarle al cliente soluciones que mejoren su calidad de vida en el espacio o ambiente que se encuentre: llámese oficinas o edificio de vivienda. Nuestra misión es realizar un buen trabajo pensando en definitiva en el usuario final.  

Ascensores Gerhardt, preparados para todos los desafíos

Cuando en el año 1993 fallece el ingeniero Ricardo Gerhardt y su sociedad con el ingeniero Carlos Lifschitz en la empresa Asociados en Mantenimiento Electromecánico (AME) se disuelve dos años después, dos jóvenes de 20 y 25 años, sus hijos Maximiliano y Federico Gerhardt, aún adolescentes, comienzan inesperadamente una carrera profesional y comercial que delinearía sus vidas y moldearía sus personalidades. Hoy Federico y Maximiliano Gerhardt son dos hombres que rozan los 40 años, están casados y tienen hijos. Junto con su madre, la contadora María Cristina Lifschitz dirigen Ascensores Gerhardt, una empresa “dedicada a brindar servicios integrales para el transporte vertical. Instalamos, conservamos, modernizamos, reparamos y vendemos ascensores y elevadores de todo tipo desde hace más de treinta años” afirma Federico Gerhardt, para definir el perfil de su empresa.
Antecedentes
A pesar de que Ascensores Gerhardt data del año 1994, estos dos self made men (hombres que se hicieron solos, que crecieron con mucho esfuerzo y perseverancia) trabajaban ya en la empresa que su padre compartía con su tío, el hermano de María Cristina, donde hacían tareas de engrase y atendían algunos reclamos. “A los dos años luego de fallecer nuestro padre, un día -comenta Maximiliano- nuestro tío decide dividir la empresa para que cada familia continúe en forma independiente. Recordamos que fue una decisión muy difícil, ya que éramos muy jóvenes y lo vimos todo como un gran desafío”. Según relatan los dos hermanos, muy unidos por cierto por los avatares de la vida y de la profesión, fue como si alguien les hubiera sacudido literalmente el piso. Con 20 y 25 años, se armaron de coraje y decisión y comenzaron su propia empresa. La madre de ambos, María Cristina, es contadora y en ese entonces tenía su clientela propia.”Fue después que falleció mi esposo, luego de trabajar en forma conjunta por dos años, que mi hermano nos informa de la decisión de separarnos. Para nosotros fue muy difícil porque tuvimos que presentarnos ante los administradores que en AME sólo conocían a los dos ingenieros, mi esposo y mi hermano”. Ahora que pasó el tiempo aquel, un tiempo de zozobra pero también de expectativas, los hermanos Gerhardt cuentan en anécdotas los recursos risueños a los que echaron mano para parecer mayores. Maximiliano, el menor, que era muy chico en ese entonces y aún hoy día aparenta menos edad, se tuvo que dejar los bigotes, y Federico se cortó su larga cabellera, todo esto para aparentar una mayor edad y experiencia. “Nunca habíamos presentado un presupuesto, nada. Estábamos desesperados,- cuentan ambos hermanos casi al unísono-. Mi mamá dejó su clientela y comenzó a colaborar con nosotros para que pudiéramos seguir adelante”.
Nace una nueva empresa
Pero la zozobra duró poco, porque se pusieron manos a la obra. Comenzaron a visitar los clientes que les quedaban, ya que muchos decidieron continuar con la antigua empresa. Una muy buena táctica los afianzó en muchas administraciones y los ayudó a lograr contratos con otras nuevas y consistió en hacer relevamientos del estado de los ascensores sin cargo. Esos informes eran luego elevados al consorcio y así comenzó a aumentar el trabajo. “Nuestra forma de presentarnos, con estos relevamientos completos fue el punto de inflexión que hizo que la gente confiara en nosotros, -revela Federico-. En ese momento, año ‘94 aún no existía la Ordenanza 49.308, tampoco existía la figura del ingeniero. Nosotros nos quedamos con los 50 ascensores que nos correspondían, pero el que tenía contacto con los administradores era mi tío. Perdimos muchos que optaron por quedarse con la empresa anterior. Con los pocos ascensores restantes no se generaba el sueldo de nadie, pero éramos solteros, estábamos de novio y no necesitábamos llevar un sustento. Empezamos a engrasar para terceros, hacíamos algún que otro reclamo para otras empresas y nos quedaba tiempo entonces para hacer relevamientos completos de las máquinas que teníamos. Creamos una planilla donde figuraba todo, hasta el último tornillo, que aún hoy utilizamos. Hoy día seguimos con la misma costumbre del relevamiento sin cargo, para potenciales nuevos clientes. En base al informe generábamos presupuestos y nos anticipábamos a las posibles fallas que podía tener el ascensor. Era un tipo de mantenimiento preventivo. A pesar de no ser una buena época económicamente hablando, tuvimos mucha repercusión. Ahí empezó el boca a boca, al adelantarnos a la falla, los administradores comentaban que tenían una empresa conservadora de ascensores que no les traía problemas sino que los solucionaba y eso para ellos era un buen negocio. Así nos empezaron a llamar propietarios y otros administradores”. En un momento determinado llegaron a una cierta cantidad de máquinas pero todo se daba por el boca a boca. No existía Internet en ese entonces, tampoco había nacido la Revista del Ascensor donde luego los conservadores y fabricantes encontraron su lugar de difusión y publicidad. Reconocen que la Ordenanza trajo progreso a la industria y categorizó a las empresas conservadoras que, antes de ella, ¡cobraban menos que un fumigador! Dando pasos firmes y racionales los Gerhardt pasaron, hace unos 9 años, de ser un micro emprendimiento familiar, donde los hermanos hacían la parte técnica y María Cristina administraba, a constituirse en una Pyme con 10 empleados, tres ingenieros y un parque de mantenimiento de 250 ascensores. En esta empresa cada hermano ha encontrado un lugar para desarrollarse según sus gustos y habilidades y mientras Maximiliano se ocupa las instalaciones y los equipos, Federico se dedica más a la atención de clientes y, por su gran manejo de Internet, a realizar acciones de venta y marketing de los servicios de la firma.
Ascensores Gerhardt hoy
Después de 20 años, el presente encuentra a Ascensores Gerhardt convertida en una empresa integral en el mundo de los elevadores. Federico aclara que “no solamente buscamos hacer mantenimiento, nuestro proyecto de empresa es llave en mano. El constructor nos pide instalar un ascensor en un edificio determinado y nosotros tomamos el hueco preparado y colocamos desde el primer tornillo hasta el último trámite que se necesita hacer ante el Gobierno de la Ciudad, para evitarle todos los problemas; es como comprar un auto. Así hacemos con todo, con el mantenimiento, modernizaciones de controles, máquinas, hacemos todo tipo de trámites en la Municipalidad, cambios de titularidad, habilitaciones, libros de inspección, anexos, todo. El cliente que entra en Ascensores Gerhardt tiene un servicio integral. En muchas ocasiones nos han contactado consorcios para pedirnos un revestimiento en la cabina del ascensor, o para cambiar un control de maniobras, porque las empresas conservadoras que tienen no se dedican a eso. Sólo tercerizamos trabajos muy específicos.
La clave del éxito
Cómo en toda empresa, el crecimiento tiene que ver con las personas que la dirigen. Estos dos hermanos inquietos siguen algunas ideas orientales en las cuales la fuerza de voluntad solo nos hace avanzar, nunca retroceder como ellos mismos dicen. Federico y Maximiliano son Sensei (profesores) de Karate-Do, arte marcial de Japón cuya filosofía les ha otorgado a través de 25 años de práctica la fuerza, el empuje, la perseverancia y esa actitud de aprender de las crisis y sacar lo mejor que hay en las situaciones de la vida, corrigiendo lo que no sirve, con una actitud de gran apertura y respeto. “Si uno quiere crecer también tiene que crecer la estructura, -comenta Federico-. Mi papá tenía un dicho: la gente no puede vivir sin la leche y sin el pan y el edificio no puede vivir sin ascensor y sin bomba de agua. En el 2001, en medio de la crisis estábamos con Maximiliano en la oficina y mirábamos el techo, nadie llamaba. Los administradores sólo querían conservar el abono, tenían miedo de llamarnos y que les dijéramos que tenían que cambiar una cerradura porque no podían pagarla. Pero las crisis también son oportunidades; entonces comenzamos un intercambio de ideas con un amigo nuestro que trabajaba en una empresa Multinacional, y junto con un compañero de él que era vendedor de la misma empresa, teníamos charlas de oficina; nos pasábamos la mañana charlando y pensando como ver el negocio desde otros puntos de vista.Nosotros nos formamos en la universidad de la calle, aprender a resolver fallas para no repetirlas era como aprobar materias; lo mismo pasaba a nivel comercial y tener el punto de vista de una multinacional de esa envergadura, ver cómo se manejaban, la forma de trabajar, cómo hacían los presupuestos, nos abrió la cabeza muchísimo, y gracias a Dios y si bien el país no andaba bien, teníamos tiempo y juventud. Ahora estamos haciendo una migración a un sistema de gestión comercial con el tema de las facturas electrónicas y acomodándonos al sistema Ascensores Registrados”. “El karate nos ha enseñado a aprender de las dificultades, a corregir nuestros errores y a no echar culpas a los otros o a la realidad, comenta Maximiliano. Siempre fuimos de frente con lo que tiene el ascensor, -continúa-, la idea no es ocultar para conseguir un equipo nuevo, todo lo contrario. Nosotros pasamos presupuestos con todo lo que hay que hacer y poner el ascensor acorde a lo que exige la normativa. Nuestro trabajo es mejorar las condiciones de los ascensores, si el consorcio lo hace o no lo hace ya es cosa de ellos. Desde el comienzo, en los ’90, el administrador que no quería invertir desde un principio no nos servía como cliente, ese era un filtro para nosotros. Tenemos una empresa para trabajar, el administrador que quiere tener una empresa para decir cumplo, no nos sirve. Muchas veces los conservadores aceptan las condiciones del administrador y no ponen las suyas, luego se convierten en el fusible del administrador, el chivo expiatorio de los problemas del ascensor. Los propietarios de los ascensores que mantenemos saben cómo es la cosa porque nosotros nos contactamos con ellos. Por eso el teléfono acá suena muy poco y en un año podemos contar emergencias con los dedos de una mano”, (la redactora da fe que durante las dos horas que duró la entrevista, hubo sólo una llamada y no por reclamos).
El futuro
Hubo un día en que los hermanos Gerhardt, se dieron cuenta que tenían un techo y el techo era el tamaño de su estructura. Habían llegado a las 60 máquinas y no podían aumentar esa cantidad, no se daban cuenta que tenían poco personal, que el día tenía y tiene 24 horas y hacían muchísimas cosas. Se ríen pensando que si no hubieran sido tan jóvenes hubieran reventado. Entonces crecieron en personal y en comunicación, además de incorporar técnicos de avanzada que dominaran las nuevas tecnologías del ascensor. Descubrieron internet en los 90 y la usaron todo lo que pudieron hasta que el resto del sector se puso a tono con ella. Por eso les parece que el nuevo sistema de Ascensores Registrados es una gran cosa, un sistema que se completa siguiendo el modelo de Facebook, según Federico, que trae un gran ahorro de tiempo y energía. Ambos hermanos han logrado formar lo que llamaríamos el Dream Team, se conocen, conocen la empresa, tiene un gran espíritu de progreso y son dos usinas que se sacan chispas a la hora de generar mejoras e ideas nuevas para continuar creciendo. Se han aventurado en terrenos cada vez más diversos como el mantenimiento de los ascensores a cremallera de las obras en construcción y las grúas, trabajando para empresas multinacionales de carga y descarga. Ahora están incursionando en la instalación de escaleras mecánicas, como aseguran, su formación les enseñó a enfrentar y buscar nuevos retos. Su madre María Cristina no esconde su orgullo, el hecho de que dos muchachos tan jóvenes hayan llegado al nivel profesional que tienen la llena de satisfacción. Ella también practica una disciplina oriental, el Tai Chi que le da el equilibrio necesario para trabajar en su centro. Todo el grupo familiar ha tomado clases y seminarios sobre el manejo empresario de las Pyme, sobre todo de las empresas familiares que tienen sus particulares dificultades. Siempre a la vanguardia de la tecnología y la informática y apoyados en la fortaleza de una disciplina centenaria como el karate, estos dos hermanos que atribuyen su éxito al ejercicio del libre albedrío, la mutua colaboración y el empuje, siguen mirando el horizonte buscando la constante superación de su empresa.
En el inicio de Revista del Ascensor estuvo presente Ascensores Gerhardt
Cuando Revista del Ascensor, allá a principios de 1996, le estaba dando forma a su salida al mercado y debía abrirse camino en un territorio que no conocía contó con el apoyo de algunas instituciones y empresarios que confiaron en sus editores sin conocerlos. Entre estos últimos hay un lugar indeleble y un reconocimiento para María Cristina Lifschitz (los hermanos Gerhardt eran muy jóvenes en esa época), quien nos recibió y dispuso su tiempo para hablar con la revista, aceptando ella volcar sus opiniones como miembro no directiva de la hoy extinta A.T.I.C.A. (Asociación de Técnicos e Idóneos en Ascensores), entidad muy activa en todo el país por ese entonces. Ello significó que la foto de María Cristina y sus opiniones, junto a otras que también colaboraron, ha quedado inmortalizada en la tapa de nuestra primera edición. Por ello, nuestro eterno agradecimiento.
Ascensores Gerhardt SRL
Ascensores Gerhardt SRL
www.ascensoresg.com.ar

Somos una empresa dedicada a brindar servicios integrales para el transporte vertical. Instalamos, Conservamos, Modernizamos, Reparamos y Vendemos ascensores desde hace más de treinta años en Argentina.

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